Investigación propia · Experimento preregistrado

¿Cambia la confianza en una elección según cómo se comunique el pronóstico?

Un experimento controlado con 1.012 personas encontró que, cuando el mismo pronóstico se comunica como "10% de probabilidad de perder" en vez de "90% de probabilidad de ganar", el votante cuyo candidato pierde duda mucho menos de que el pronóstico haya estado mal, y desconfía un poco menos de la legitimidad de la elección.

Tipo
Working paper · preregistrado
Método
Experimento controlado (RCT) 2×3
Muestra
1.012 participantes · Prolific (EE.UU.)
Autoría
Del Carpio & Rodriguez-Paiva · 2024

Es un working paper de 2024, todavía no revisado por pares. Lo publicamos con transparencia y dejamos el preregistro, los datos y los materiales abiertos para que cualquiera pueda revisarlo o replicarlo.

La pregunta

Perder una elección inesperada alimenta la desconfianza

Cuando alguien vota por el candidato que pierde, tiende a desconfiar más del proceso y del sistema. A esto se le llama el winner-loser gap, y no es un detalle menor. Erosiona la percepción de legitimidad de la elección, y Toshkov y Mazepus (2022) encontraron que sus consecuencias pueden llegar a afectar incluso la salud, la felicidad y la satisfacción con la vida de quienes pierden.

Los pronósticos alimentan esa tensión. Comunicar que un candidato tiene "90% de probabilidad de ganar" infla la sensación de certeza sobre el resultado. Cuando lo improbable ocurre y el candidato pierde, esa sorpresa puede convertirse en sospecha. Como señala Mongrain (2023, citado en el paper), anticipar mal un resultado "tiende a crear un estado de incomodidad psicológica, que incluso puede alimentar la negación" (traducción propia).

Nuestra pregunta fue directa. ¿Se puede reducir esa desconfianza solo cambiando el encuadre del pronóstico, sin tocar el número? Es decir, comunicando la misma probabilidad como "10% de perder" en lugar de "90% de ganar".

Qué hicimos

Un experimento que simula la derrota

Diseñamos un experimento controlado, preregistrado antes de recolectar un solo dato, y lo corrimos con 1.012 personas en Estados Unidos a través de Prolific.

1

Encuadramos

Fue un diseño 2×3. El pronóstico se presentaba como probabilidad de ganar o su equivalente probabilidad de perder, con tres niveles de favoritismo: favorito claro (90/10), favorito medio (75/25) o ventaja leve (60/40).

2

Simulamos la derrota

Cada persona leía que el candidato que apoyaba era el favorito según los pronósticos… y que al final perdía la elección. Justo el escenario que dispara la desconfianza.

3

Medimos

Medimos dos percepciones en una escala de acuerdo de 1 a 7. ¿El pronóstico estuvo mal? ¿La legitimidad de la elección es dudosa? Cuanto más alto el puntaje, más desconfianza.

El hallazgo

La misma probabilidad, distinta confianza

Nivel de desconfianza según cómo se encuadró el pronóstico
Acuerdo promedio (escala de 1 a 7) con cada afirmación, entre quienes vieron el pronóstico como "probabilidad de ganar" frente a "probabilidad de perder". Menor = menos desconfianza.
Se comunicó como "probabilidad de ganar"…como "probabilidad de perder"
Medias por condición de encuadre (Del Carpio & Rodriguez-Paiva, 2024). Las líneas verticales muestran el intervalo de confianza del 95%. La línea punteada marca el punto 4 de la escala.
Sobre el pronóstico, el efecto es grande. La percepción de que "el pronóstico estuvo mal" cae de 6,14 a 3,71 en la escala de 7 con solo cambiar el encuadre. Es un efecto grande (η² = 0,34), no marginal.
Sobre la legitimidad, el efecto es real pero pequeño. La sospecha sobre la legitimidad de la elección baja de 3,25 a 2,81. El encuadre ayuda, pero desconfiar del pronóstico y desconfiar de la elección no se mueven con la misma fuerza.
El insight

El número no cambió. "90% de ganar" y "10% de perder" son idénticos; lo único que cambió fue la palabra en la que se pone el foco, y con eso bastó para mover de forma sustancial cuánto confía el perdedor en el pronóstico.

Por qué debería funcionar

No fue una apuesta a ciegas. El diseño se apoya en hallazgos previos: la forma en que se expresa una probabilidad orienta lo que la gente espera, más allá del número mismo (Teigen & Brun, 1999). Y en distintos contextos, la información y los mensajes redactados en negativo tienden a percibirse como más veraces y confiables (Hilbig, 2009, 2012; Koch & Seeger, 2017). El paper revisa varios mecanismos más; estos dos fueron el punto de partida.

Los matices

Un favorito más claro, más se cuestiona el pronóstico si pierde

El favoritismo del pronóstico también pesa. Cuando había un favorito claro o medio, la percepción de que "el pronóstico estuvo mal" fue mayor que cuando la ventaja era leve; entre favorito claro y medio, la diferencia no fue estadísticamente significativa.

Tiene sentido. Mientras más se anticipaba la victoria, más sorpresiva resulta la derrota, y más fácil es pensar que el pronóstico estuvo mal.

A mayor favorito, más se cuestiona el pronóstico si pierde
Percepción de que "el pronóstico estuvo mal" (escala de 1 a 7) según qué tan marcado era el favorito, promediando ambos encuadres.
Medias por nivel de favoritismo del pronóstico (Del Carpio & Rodriguez-Paiva, 2024). Las líneas verticales muestran el intervalo de confianza del 95%.

Una de las preguntas de control del estudio pedía recordar el número exacto del pronóstico. Algunas personas, en vez de repetir el número que habían leído, escribieron su complemento: si les habían dicho "10% de perder", contestaron "90% de ganar".

131
de las 132 personas que hicieron esa conversión espontánea venían del grupo al que se le mostró el pronóstico como "probabilidad de perder". El reencuadre casi no ocurrió en la otra dirección. El paper no reporta qué porcentaje del grupo representa esto, pero sí es una pista de que la palabra en la que se pone el foco pesa incluso en cómo se recuerda el número.
Cómo lo hicimos riguroso

El estudio se preregistró en OSF (hipótesis, diseño y plan de análisis fijados antes de recolectar datos, para no elegir resultados a posteriori). Calculamos el tamaño de muestra con un análisis de potencia y, de 1.219 respuestas, nos quedamos con 1.012 tras filtros de atención estrictos. De las dos hipótesis preregistradas, se confirmó que el encuadre afecta la percepción; no se confirmó que el favoritismo module ese efecto del encuadre, ya que la interacción entre ambos factores no fue significativa al incluir las covariables. El efecto principal del encuadre se mantiene incluso controlando por género, edad, educación y afiliación política, así que no se explica por el perfil de los participantes.

En un análisis exploratorio y no preregistrado, el encuadre también redujo la sospecha sobre la legitimidad de la elección, pero solo cuando había un favorito claro o medio, no cuando la ventaja era leve; al ser posterior a los datos, hace falta más evidencia para confirmarlo. Más abajo detallamos otros límites del estudio.

Es un working paper y aún no pasó revisión por pares; por eso dejamos los datos y materiales abiertos.

Los límites

Qué no dice este estudio

Ser honestos sobre los límites es parte del método. Estos son los que los propios autores reconocen en el paper.

La muestra es de Estados Unidos y no es representativa del país. Los participantes fueron reclutados en inglés vía Prolific; el efecto podría ser distinto en contextos con otra dinámica partidaria, como América Latina.
El orden de las preguntas pudo influir en las respuestas. Todos respondieron primero si el pronóstico estuvo mal, y después si la elección era ilegítima; los autores señalan que ese orden fijo pudo afectar la segunda respuesta.
Las preguntas se redactaron en negativo. Se midió el acuerdo con "el pronóstico estuvo mal" y "la legitimidad es dudosa", no con sus versiones en positivo. Como el estudio trata justamente sobre cómo el encuadre afecta la percepción, los propios autores señalan esto como una limitación.
Solo se mostró la probabilidad de un candidato, no de ambos. Las encuestas reales suelen mostrar la probabilidad de los dos a la vez (por ejemplo, "A tiene 10%, B tiene 90%"). Los autores ya anunciaron un estudio de seguimiento con ese formato completo.
Por qué importa

Una palabra de bajo costo, un efecto sobre la confianza

Comunicar un pronóstico como "probabilidad de perder" no cuesta nada y no engaña a nadie, porque es exactamente la misma probabilidad. Pero puede reducir de forma medible la desconfianza de quien pierde tras un resultado inesperado.

Para quien comunica encuestas, medios o pronósticos, es una palanca concreta, una decisión de redacción respaldada por evidencia experimental que puede aminorar el golpe a la confianza en el sistema, sobre todo en el formato de una sola probabilidad que probamos aquí. No resuelve la polarización, pero mueve una parte del problema al costo de cambiar una frase.

Este estudio también muestra cómo trabaja el laboratorio. Partimos de una pregunta, la convertimos en una hipótesis preregistrada, la ponemos a prueba con un experimento controlado y medimos el efecto. Es el mismo método que aplicamos con nuestros clientes, aquí puesto sobre una pregunta de interés público.

¿Tienes una pregunta de comportamiento que valga la pena medir?

Diseñamos y corremos el experimento que la responde con evidencia.