Investigación propia · Experimento preregistrado

¿Cambia la confianza en una elección según cómo se comunique el pronóstico?

Un experimento controlado con 1.012 personas: cuando el mismo pronóstico se comunica como "10% de probabilidad de perder" en vez de "90% de probabilidad de ganar", el votante cuyo candidato pierde desconfía mucho menos del resultado.

Tipo
Working paper · preregistrado
Método
Experimento controlado (RCT) 2×3
Muestra
1.012 participantes · Prolific (EE.UU.)
Autoría
Del Carpio & Rodriguez-Paiva · 2024

Es un working paper de 2024, todavía no revisado por pares. Lo publicamos con transparencia: preregistro, datos y materiales están abiertos para que cualquiera pueda revisarlo o replicarlo.

La pregunta

Perder una elección inesperada alimenta la desconfianza

Cuando alguien vota por el candidato que pierde, tiende a desconfiar más del proceso y del sistema. A esto se le llama el winner-loser gap, y no es un detalle: erosiona la percepción de legitimidad de la elección.

Los pronósticos alimentan esa tensión. Comunicar que un candidato tiene "90% de probabilidad de ganar" infla la sensación de certeza sobre el resultado. Cuando lo improbable ocurre y ese candidato pierde, la sorpresa se convierte fácilmente en sospecha: "si era tan seguro, algo raro pasó".

Nuestra pregunta fue directa: ¿se puede reducir esa desconfianza solo cambiando el encuadre del pronóstico, sin tocar el número? Es decir, comunicando la misma probabilidad como "10% de perder" en lugar de "90% de ganar".

Qué hicimos

Un experimento que simula la derrota

Diseñamos un experimento controlado, preregistrado antes de recolectar un solo dato, y lo corrimos con 1.012 personas en Estados Unidos a través de Prolific.

1

Encuadramos

Diseño 2×3: el pronóstico se presentaba como probabilidad de ganar o su equivalente probabilidad de perder, y con tres niveles de favoritismo (favorito claro, medio o carrera pareja).

2

Simulamos la derrota

Cada persona leía que el candidato que apoyaba era el favorito según los pronósticos… y que al final perdía la elección. Justo el escenario que dispara la desconfianza.

3

Medimos

Dos percepciones, en escala de acuerdo de 1 a 7: ¿el pronóstico estuvo mal? y ¿la legitimidad de la elección es dudosa? Cuanto más alto, más desconfianza.

El hallazgo

La misma probabilidad, distinta confianza

Nivel de desconfianza según cómo se encuadró el pronóstico
Acuerdo promedio (escala de 1 a 7) con cada afirmación, entre quienes vieron el pronóstico como "probabilidad de ganar" frente a "probabilidad de perder". Menor = menos desconfianza.
Se comunicó como "probabilidad de ganar"…como "probabilidad de perder"
Medias por condición de encuadre (Del Carpio & Rodriguez-Paiva, 2024). La línea punteada marca el punto neutral de la escala (4).
Sobre el pronóstico, el efecto es grande. La percepción de que "el pronóstico estuvo mal" cae de 6,14 a 3,71 en la escala de 7 con solo cambiar el encuadre: de "estar de acuerdo" pasa a quedar por debajo del punto neutral. Es un efecto grande (η² = 0,34), no marginal.
Sobre la legitimidad, el efecto es real pero pequeño. La sospecha sobre la legitimidad de la elección baja de 3,25 a 2,81. El encuadre ayuda, pero desconfiar del pronóstico y desconfiar de la elección no se mueven con la misma fuerza.
El insight

El número no cambió: "90% de ganar" y "10% de perder" son idénticos. Lo único que cambió fue la palabra en la que se pone el foco. Y con eso bastó para mover de forma sustancial cuánto confía el perdedor en el pronóstico.

Los matices

Cuándo funciona, y una pista de cómo

El efecto del encuadre no es igual en toda situación: aparece cuando había un favorito claro y se diluye en las carreras parejas. Justo cuando un sorpresón más daña la confianza es cuando el reencuadre más sirve.

Esto se ve en el peso del favoritismo del pronóstico: cuanto más marcado estaba el favorito, mayor fue la sospecha tras la derrota inesperada.

A mayor favorito, más sospecha cuando pierde
Percepción de que "el pronóstico estuvo mal" (escala de 1 a 7) según qué tan marcado era el favorito, promediando ambos encuadres.
Medias por nivel de favoritismo del pronóstico (Del Carpio & Rodriguez-Paiva, 2024).
132
personas, al recordar el pronóstico, convirtieron espontáneamente "10% de perder" en "90% de ganar". El reencuadre no solo estaba en nuestro diseño: ocurría dentro de la cabeza de la gente. Una pista de por qué la palabra en la que se pone el foco pesa tanto.
Cómo lo hicimos riguroso

El estudio se preregistró en OSF (hipótesis, diseño y plan de análisis fijados antes de recolectar datos, para no elegir resultados a posteriori). Calculamos el tamaño de muestra con un análisis de potencia y, de 1.219 respuestas, nos quedamos con 1.012 tras filtros de atención estrictos. El efecto del encuadre se mantiene incluso controlando por género, edad, educación y afiliación política: no se explica por el perfil de los participantes. Es un working paper y aún no pasó revisión por pares; por eso dejamos los datos y materiales abiertos.

Por qué importa

Una palabra de bajo costo, un efecto sobre la confianza

Comunicar un pronóstico como "probabilidad de perder" no cuesta nada y no engaña a nadie: es exactamente la misma probabilidad. Pero puede reducir de forma medible la desconfianza de quien pierde tras un resultado inesperado.

Para quien comunica encuestas, medios o pronósticos, es una palanca concreta: una decisión de redacción, respaldada por evidencia experimental, que puede aminorar el golpe a la confianza en el sistema. No resuelve la polarización, pero mueve una parte del problema al costo de cambiar una frase.

Este estudio también muestra cómo trabaja el laboratorio: partimos de una pregunta, la convertimos en una hipótesis preregistrada, la ponemos a prueba con un experimento controlado y medimos el efecto. Es el mismo método que aplicamos con nuestros clientes, aquí puesto sobre una pregunta de interés público.

¿Tienes una pregunta de comportamiento que valga la pena medir?

Diseñamos y corremos el experimento que la responde con evidencia.