Aceptamos como precisas descripciones vagas de personalidad, si sentimos que hablan de nosotros.
Los horóscopos y muchos test de personalidad describen a millones de personas distintas con el mismo texto, y aun así cada quien siente que "le describe a la perfección". El efecto Barnum es la tendencia a aceptar como precisas descripciones de personalidad vagas y generales, cuando creemos que fueron elaboradas específicamente para nosotros.
En un experimento de aula ya clásico, se aplicó a un grupo de estudiantes un supuesto test de personalidad. Días después, cada estudiante recibió lo que creía era su resultado individual, y se le pidió calificar qué tan preciso era, en una escala del 0 al 5. En realidad, todos habían recibido exactamente el mismo texto genérico, compuesto de afirmaciones ambiguas como "tiene una necesidad de que otros lo aprecien" o "a veces duda de haber tomado la decisión correcta". El promedio de precisión percibida fue 4.26 sobre 5.
Las afirmaciones son lo suficientemente generales como para ser ciertas de casi cualquier persona, pero se presentan con un marco (un test, un experto, un algoritmo) que nos hace creer que fueron generadas específicamente para nosotros, lo que activa un sesgo de confirmación hacia validarlas.
Fuente: Forer, B. R. (1949). The Fallacy of Personal Validation: A Classroom Demonstration of Gullibility. Journal of Abnormal and Social Psychology, 44(1), 118-123.
Cualquier producto que entregue "resultados personalizados" (test vocacionales, recomendaciones de perfil) debería poder demostrar que su resultado realmente varía entre usuarios distintos, no solo que se siente personal.
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