Buscamos información que confirme lo que ya creíamos.
Después de comprar algo caro, es común leer solo las reseñas que dicen que valió la pena. El sesgo de confirmación ocurre cuando buscamos, interpretamos y recordamos la información de forma que confirme lo que ya creíamos, e ignoramos o descartamos la que lo contradice.
Uno de los ejemplos más citados es el de los inversionistas que solo siguen noticias y analistas que respaldan la acción que ya compraron, y descartan como "ruido" cualquier señal de que se equivocaron. El mismo patrón aparece en decisiones médicas, políticas y de contratación, donde una primera impresión guía qué evidencia posterior se busca y cuál se ignora.
Sostener una creencia ya formada exige menos esfuerzo mental que revisarla desde cero. Buscar información que la confirme, y evitar la que la pone en duda, reduce la incomodidad de estar equivocado.
Fuente: Nickerson, R. S. (1998). Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises. Review of General Psychology, 2(2), 175-220.
En investigación de usuarios, el sesgo de confirmación aparece cuando un equipo ya tiene una hipótesis favorita y diseña las preguntas de la entrevista de forma que la validen. Por eso la validación experimental necesita diseñarse para poder refutar una hipótesis, no solo confirmarla.
Conceptos relacionados