Una cualidad positiva nos hace suponer otras que no vimos.
Asumimos que una persona atractiva también es más inteligente o más confiable, sin ninguna evidencia real de eso. El efecto halo ocurre cuando una impresión general sobre algo o alguien, formada a partir de una sola cualidad, contamina cómo evaluamos el resto de sus cualidades.
El psicólogo Edward Thorndike lo documentó por primera vez evaluando a oficiales del ejército. Los superiores que calificaban a un oficial como "bien parecido" también tendían a calificarlo mejor en rasgos sin ninguna relación real, como inteligencia o liderazgo, simplemente porque una cualidad positiva arrastraba la evaluación de las demás.
Evaluar cada cualidad de una persona o producto por separado exige mucho esfuerzo. Es más simple formar una impresión general a partir de un solo rasgo saliente, y usar esa impresión para juzgar todo lo demás.
Fuente: Thorndike, E. L. (1920). A Constant Error in Psychological Ratings. Journal of Applied Psychology, 4(1), 25-29.
Una sola señal fuerte y visible (un diseño cuidado, una reseña destacada, un vocero creíble) puede mejorar la percepción de todo lo demás en un producto o servicio, incluso de aspectos que el usuario nunca evaluó directamente.
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