Heurísticas y sesgos

Efecto IKEA

Valoramos más lo que ayudamos a construir con nuestras manos.

Un mueble que armaste tú mismo suele parecerte más valioso que uno idéntico ya armado, incluso si el resultado final es menos prolijo. El esfuerzo que ponemos en crear algo aumenta cuánto lo valoramos después, más allá de su calidad objetiva.

El caso

El nombre viene justamente de IKEA, la tienda de muebles que se venden desarmados. En experimentos controlados, las personas que armaban ellas mismas un mueble o una figura de origami la valoraban considerablemente más (y estaban dispuestas a pagar más por ella) que otras personas que evaluaban el mismo objeto ya terminado, sin haber participado en construirlo.

Por qué funciona

El esfuerzo invertido en crear algo se convierte en parte del valor percibido del resultado. No solo evaluamos el objeto en sí, también el trabajo propio que quedó incorporado en él.

Fuente: Norton, M. I., Mochon, D. & Ariely, D. (2012). The IKEA Effect: When Labor Leads to Love. Journal of Consumer Psychology, 22(3), 453-460.

En la práctica en la región

Dejar que el usuario personalice, arme o configure parte de un producto o servicio (un plan, un dashboard, una receta) no solo mejora el ajuste al usuario. También aumenta cuánto valora el resultado final, comparado con recibir la misma solución ya hecha.

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¿Qué parte de tu producto podrías dejar construir a tu usuario?

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