Subestimamos sistemáticamente cuánto tiempo y costo tomará completar una tarea.
Casi cualquier persona que ha liderado un proyecto sabe, por experiencia, que los plazos rara vez se cumplen. Aun así, al planificar el próximo proyecto, vuelve a calcular el escenario más optimista. La falacia de planificación es la tendencia a subestimar el tiempo, el costo o el riesgo de una tarea futura, incluso conociendo casos pasados que tomaron mucho más de lo previsto.
En 1957, el gobierno de Australia estimó que la construcción de la Ópera de Sídney costaría 7 millones de dólares australianos y tomaría 4 años. La obra se terminó en 1973, costó 102 millones de dólares australianos (casi 15 veces más) y tomó 14 años, 10 más de lo planeado. El diseño ganador del concurso ni siquiera especificaba cómo se construiría el techo, ese problema se resolvió sobre la marcha.
Al planificar, tendemos a construir un escenario ideal centrado en el plan actual (la "vista interna"), ignorando la distribución real de resultados de proyectos similares en el pasado (la "vista externa"). Nos enfocamos en lo que queremos que pase, no en lo que históricamente suele pasar.
Fuente: Buehler, R., Griffin, D. & Ross, M. (1994). Exploring the "Planning Fallacy": Why People Underestimate Their Task Completion Times. Journal of Personality and Social Psychology, 67(3), 366-381.
Antes de aprobar un cronograma o presupuesto, comparar contra proyectos similares ya ejecutados (la vista externa) suele corregir mejor la estimación que pedir "más cuidado" al equipo que planifica.
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