Nos quedamos con la opción que ya viene preseleccionada.
Al instalar una app nueva, casi siempre aceptamos las configuraciones ya preseleccionadas por los desarrolladores. Ante una decisión difícil o poco relevante para nosotros, tendemos a confiar en la opción sugerida por quien diseñó el contexto de elección, en vez de cambiarla activamente.
Un estudio en Estados Unidos analizó qué pasaba cuando se inscribía a los trabajadores de forma automática en planes de ahorro para la vejez. Los índices de ahorro aumentaron en todas las etapas (participación, tasas de aporte, asignación de activos y distribuciones tras la jubilación), incluso cuando se aclaraba a los participantes que podían salirse del plan en cualquier momento y sin costo. Amazon usa el mismo principio al convertir a Amazon Prime, el plan que agrupa todos sus servicios, en la opción predeterminada por sobre contratarlos por separado.
Cambiar una opción preestablecida exige esfuerzo, y ese esfuerzo, sumado a la incertidumbre de si vale la pena cambiarla, hace que la mayoría simplemente la mantenga.
Fuente: Beshears, J., Choi, J., Laibson, D. & Madrian, B. (2006). The Importance of Default Options for Retirement Savings Outcomes: Evidence from the United States. National Bureau of Economic Research, Working Paper No. 12009.
Definir bien la opción predeterminada en un formulario, una suscripción o una inscripción a un beneficio social es una de las decisiones de diseño con más impacto real y menos costo de implementación que existen.
Conceptos relacionados