Nos quedamos con la primera opción que sea suficientemente buena.
Elegir un restaurante para cenar no implica comparar cada opción de la ciudad. Elegimos el primero que cumple lo suficiente (cerca, conocido, sin mala pinta) y seguimos con nuestro día. Ese comportamiento se llama satisficing.
Herbert Simon propuso que operamos con una "racionalidad limitada". En entornos complejos y con información incompleta, en vez de buscar la decisión óptima, elegimos una que sea suficientemente buena. A ese enfoque lo llamó satisficing, una combinación de "satisfy" (satisfacer) y "suffice" (ser suficiente). Nos basta con una solución que cumpla el objetivo, sin tener que analizar cada opción posible.
Evaluar cada alternativa disponible antes de decidir tiene un costo real de tiempo y esfuerzo. Detenerse en la primera opción "suficientemente buena" ahorra ese costo, a cambio de renunciar a la certeza de haber encontrado la mejor opción posible.
Fuente: Simon, H. A. (1956). Rational Choice and the Structure of the Environment. Psychological Review, 63(2), 129-138.
Un catálogo con demasiadas opciones obliga al usuario a comparar más de lo que está dispuesto, y eso le hace más difícil elegir. Reducir las opciones a un puñado de alternativas "suficientemente buenas" suele aumentar la conversión más que ofrecer más variedad.
Este concepto es la base de nuestro artículo ¿Qué son las ciencias del comportamiento?
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