Nuestra mente decide con un modo rápido e intuitivo, u otro lento y deliberado.
Reconocer una cara enojada es instantáneo. Resolver una multiplicación de dos cifras no lo es. Esa diferencia es la base del modelo de los dos sistemas de pensamiento. No tomamos todas nuestras decisiones de la misma forma.
El Sistema 1 es rápido, intuitivo y automático. Opera con poco o ningún esfuerzo consciente, y suele llevarnos a soluciones "suficientemente buenas" sin evaluar todas las alternativas. El Sistema 2 es lento, deliberado y analítico. Requiere esfuerzo consciente y es el que usamos cuando de verdad buscamos la mejor opción posible, no solo una aceptable.
La mayoría de nuestras decisiones diarias las resuelve el Sistema 1, incluyendo muchas que creemos haber pensado con cuidado. El Sistema 2 se activa cuando el problema es nuevo, complejo, o cuando conscientemente decidimos frenar el piloto automático.
Pensar con el Sistema 2 en cada decisión sería agotador e insostenible. Delegar la mayoría de las decisiones al Sistema 1 libera esfuerzo cognitivo, aunque a costa de ser más vulnerable a atajos mentales y errores sistemáticos.
Fuente: Stanovich, K. E. & West, R. F. (2000). Individual Differences in Reasoning: Implications for the Rationality Debate. Behavioral and Brain Sciences, 23(5), 645-665. Popularizado por Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow.
La mayoría de las decisiones de compra, uso de una app o respuesta a una comunicación institucional ocurren en modo Sistema 1. Diseñar pensando en eso (reducir fricción, hacer visible lo relevante) suele funcionar mejor que apelar solo a argumentos racionales dirigidos al Sistema 2.
Este concepto es la base de nuestro artículo ¿Qué son las ciencias del comportamiento?
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