Behavioral Design

Simplicidad

Lo que es fácil de procesar nos gusta más.

Cuanto más fácil te resulta procesar algo (un aroma, un texto, una decisión), más te gusta, y eso cambia lo que eliges después. La simplicidad no es tener menos opciones. Es qué tan fácil le resulta a la mente procesar lo que tiene enfrente.

El caso

Un estudio modificó el ambiente de una tienda en distintos momentos con dos aromas evaluados previamente como igual de agradables, pero de distinta complejidad. Uno era simple (naranja) y el otro era complejo (albahaca, té verde y naranja), además de una condición sin aroma. Los clientes gastaron significativamente más dinero cuando el aroma era simple que cuando era complejo o no había ninguno, aunque ambos aromas les parecían igual de agradables al evaluarlos por separado. La única diferencia real era qué tan fácil resultaba procesarlos.

Por qué funciona

Una mayor facilidad de procesamiento asociada a un estímulo (un aroma, un texto, una interfaz) suele aumentar el agrado hacia ese estímulo, e influye positivamente en las decisiones posteriores. No se trata de que haya menos para elegir. Se trata de que cuesta menos esfuerzo mental entenderlo.

Fuente: Herrmann, A., Zidansek, M., Sprott, D. E. & Spangenberg, E. R. (2013). The Power of Simplicity: Processing Fluency and the Effects of Olfactory Cues on Retail Sales. Journal of Retailing, 89(1), 30-43.

En la práctica en la región

Simplificar un mensaje, un formulario o una interfaz no siempre significa quitar contenido u opciones reales. A veces basta con hacerlo más fácil de procesar. Un lenguaje más claro, una jerarquía visual obvia o menos pasos para llegar al mismo resultado, sin eliminar ninguna alternativa.

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